Dejé de creer en Dios

Yo quiero ser bien sincero con ustedes, yo he dejado de creer en Dios, pero hay una razón por qué. Una razón que yo quiero que tú consideres en tu propia vida. Va a haber tal vez personas que van a tener que escuchar esto unas cuantas veces para entender de la perspectiva donde yo vengo, yo creo que también va a traer mucha sanidad a personas que también han pasada por este mismo proceso.

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DEJÉ DE CREER EN DIOS
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Mira yo te puedo decir que yo he pasado por problemas, dificultades, tal vez, si te las digo, si las explico no son tan grandes para ti, no son fuera de lo común. Yo conozco a personas que han pasado por circunstancias que yo ni sé cómo todavía están vivos y cómo pueden tener la postura de todavía estar alegres. Hay muchas circunstancias difíciles. Pero a llegar a decir y proclamar con libertad que yo no creo en Dios es algo que viene de una perspectiva bien personal para mí. Yo quiero que por favor escucha bien lo que yo te estoy diciendo. Yo no estoy negando que existe un Dios. Y de ninguna manera estoy tratando de decirle a las personas que dejen de creer en Dios, pero lo que yo estoy diciendo es que ha habido una transformación en mí de tal manera que creer para mí no es suficiente. 

El creer en algo quiere decir que tú crees sin evidencia de su existencia. Hay una historia en la Biblia que hablar acerca de un discípulo, su nombre es Tomás, y en nuestra cultura cristiana hispana se conoce bastante acerca de este personaje. Hubo una ocasión donde Jesús se apareció a los discípulos después de su resurrección, algo que era bastante difícil de creer, y el único que no se encontraba en ese momento era Tomás. Y cuando le explicaron a Tomás lo que había sucedido, él no pudo creer. Él no pudo llegar a entender esa realidad, esa experiencia que tuvieron sus amigos, no lo entendían. Él dijo “Bueno, tal vez fueron verdad para ustedes pero yo no puedo creer hasta que yo pueda ver”. La historia prosigue que Jesús se apareció y esta vez pues, Tomás estaba ahí. Tomás llegó a realizar lo que estaba sucediendo de tal manera que se postró, y adoró, y dijo “Gracias”. Pudo entender el grande regalo que estaba sucediendo al frente de él, que Jesús no tenia que aparecerse otra vez, pero lo hizo específicamente para él. Creer es una funcion que nos lleva a nosotros al proceso de la fe. Cuando tú dices “Yo creo en algo”, es porque no hay ninguna otra evidencia que puede ser verdad. ¿Pero qué sucede cuando nosotros ya tenemos evidencia de esa verdad? Ya no se llama creer. Yo no puedo creer en algo que ya yo sé que es verdad. Que es una realidad para mí. Cuando yo te digo que yo dejé de creer en Dios, es porque yo lo he visto. Y esto está sucediendo a muchas personas, especialmente en nuestra cultura cristiana, y en nuestra sociedad política religiosa. Hay muchas personas que se están despertando a reconocer que muchas de las cosas que nosotros decimos que es Dios, no lo es. Y que se nos está escapando la oportunidad de conocer nuestro creador por tener tanta estructuras, políticas y religiosas. No quiero comenzar una controversia ni tampoco una revolución negativa. Yo lo que quiero compartir contigo es algo que me transformó. 

Yo conozco a Dios porque lo he visto. Lo he visto en la naturaleza. No puedo negar su existencia. Lo he visto en la sonrisa de seres queridos. Lo he contemplado en mi propia gratitud cuando empiezo a ver los detalles de cómo se formó mi vida. Tengo tanto por lo cual ser agradecido, porque he visto a Dios como padre, lo he visto como hermano, lo he visto como gran poderoso creador, lo he visto como sanador, lo he encontrado en conversaciones que nunca pensé que podía tener y en sitios que nunca pensé que podía ir. Y estos detalles de su carácter, aunque no son todos revelados a mí, y creo que nunca voy a llegar a conocerlo por completo, sé que él es real. Y al saberlo, ya yo no creo. Creo todavía como parte de mi transformación, yo creo que cada ser humano tiene la habilidad de seguir creyendo el resto de su vida en muchas cosas que se convierten realidad. Pero si tú pasas la vida solamente creyendo, nunca tienes una experiencia. Y no sé cuántas veces yo he visto personas que han estudiado acerca de Dios, han buscado la teología, la filosofía, han pasado años tratando de entender y se gozan intelectualmente, crecen. No digo que hay algo malo con crecer intelectualmente, pero ¿qué tal de tu experiencia? ¿Qué tal de tu vida? Mira, hay otra historia que está interesante compartir. Que cuando Jesús estaba apartado de sus discípulos, cuando llegó el tiempo donde lo arrestaron, y los discípulos se quedaron alrededor para tratar de ver lo que estaba pasando, Pedro fue reconocido, y dijo “Siento que tú eres uno de ellos, que tú eres discípulo de este hombre, porque hablas como él, y actúas como él, y tu rostro es como el de él”. En otras palabras, cuando tú conoces a tu creador, pues tú comienzas a ser más como él. Y se empiezan a manifestar cosas en tu vida que solamente pueden suceder cuando tú conoces a Dios. 

¿Quieres que comparta una más contigo? Ok. La mujer del flujo de sangre. La historia en la Biblia que describe una mujer que pasó por un problema por más de doce años, y buscó soluciones en la ciencia y no la encontraba. Hasta el terminar de todas sus finanzas llegó a escuchar acerca de un hombre llamado Jesús. Decía que sanaba a los enfermos, que aquellos que oraban con él eran transformados, y ella se propuso a trabajar una creencia dentro de ella. Y la creencia era, “Si solamente toco su vestido, yo seré sana”. Esto era una creencia, no había evidencia de que esto podía pasar. No había nada más que simplemente creer. No sabemos cuántas veces ella intentó acercarse a Jesús, o si lo siguió en diferentes ciudades, o solamente esperó y calculó cuando iban a estar en área. Pero sabemos esto, que cuando ella puso su fe en acción, cuando puso su creencia en acción, la fe no es lo que tú crees sino lo que tú haces con lo que tú crees. Entonces tuvo una experiencia. Ella fue de creer a fe, y tener, tener una experiencia. Ella conocía ahora que esto era verdad. No era necesidad de creer nunca más. Sin embargo lo que Jesús le dijo es que su fe la había hecho completa, más allá de la sanidad, tuvo la restauración. Y eso es lo que pasa cuando tú conoces a Dios. Te invito a que explores, que seas curioso sobre esto. Que te olvides de los prejuicios religiosos, y las teorías, y las tradiciones que por mucho tiempo te han aguantado a ti de tener una experiencia genuina. Yo a veces pues les digo a ustedes pues que usen las herramientas de la meditación. Más que todo usen el poder del silencio. Trata de sentarte en un sitio totalmente a parte y apagar todas las cosas electrónicas, y llegar a conocer a ese Dios que vive dentro de ti. Y tú también vas a decir un día “Yo dejé de creer en Dios, porque por fin, lo conozco”.

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